Las trabajadoras sexuales, sus historias de dolor y contextos de violencia

DSC_0054Son las 3:30 de la tarde del 8 de mayo de 2012, los rayos del sol iluminan el lugar. Decenas de hombres a pie y en motocicleta merodean 鈥淟a L铆nea del Tren鈥 en la zona 1, donde mujeres, trabajadoras sexuales, se disponen a emprender una jornada laboral m谩s y a despojarse de sus historias de dolor para poder sonre铆r.

Me acerco a una de ellas y le comento las razones por las que estoy en La L铆nea.聽 Le explico que quiero escribir sobre ellas, sobre sus condiciones laborales, las razones por las que se dedican a este trabajo y muchas otras cosas.聽 La joven vestida de colegiala me dice que me atender谩 mientras no se presente ning煤n cliente, de lo contrario tendremos que interrumpir la conversaci贸n.

Empezamos a hablar y me explica los riesgos de su trabajo, las enfermedades de transmisi贸n sexual a las que puede estar expuesta, la violencia f铆sica y psicol贸gica que ejercen algunos 鈥渃lientes鈥.聽 Los servicios a m谩s de una decena de hombres en una tarde-noche.聽 La necesidad de usar cloro y agua cuando los clientes no respetan las condiciones de trabajo.

鈥淩iesgos siempre hay, porque no todos los hombres usan preservativos, aunque siempre es una condici贸n que ponemos鈥, enfatiza.

La joven no niega que teme contraer una enfermedad de transmisi贸n sexual, pero dice que no tiene otra opci贸n, mientras cepilla su cabello, se acerca un hombre con olor a licor y una mochila en la espalada. Le pregunta a la trabajadora si est谩 prestando sus servicios.聽 La joven responde que s铆, me dice que debo irme.聽 Cierra la puerta y se despide.

Contin煤o caminando y encuentro a un hombre que tiene alrededor de 15 o 20 minutos de merodear por La L铆nea.聽 Le pregunto si utiliza los servicios de las trabajadoras regularmente y me dice que s铆.聽 Lo hace en quincena o en fin de mes, 鈥渃uando me pagan鈥, responde.聽 Le pregunto si tiene esposa y si est谩 consciente de los riesgos de contraer y transmitir una enfermedad de transmisi贸n sexual.聽 Explica que si tiene esposa e hijos. Cambia la conversaci贸n y dice que solo se acerca a 鈥渁dmirar鈥 a las trabajadoras, nada m谩s a 鈥渁dmirar鈥, reitera y se va.

En la otra esquina se encuentra una mujer nicarag眉ense con quien inicio otra conversaci贸n, me cuenta que est谩 cansada de ejercer este trabajo y no quiere continuar, sin embargo, tiene 38 a帽os, baja escolaridad e hijos que mantener.聽 Me dice que inicialmente no quer铆a laborar como trabajadora sexual, pero no le qued贸 otra alternativa.聽 Sus hijos no saben a qu茅 se dedica y ser铆a muy doloroso que conocieran la verdad.聽 Prefiere no continuar hablando.

En el recorrido, encuentro a una joven de 23 a帽os a quien identificar茅 como Sara (nombre ficticio).聽 Viste un diminuto atuendo fluorescente, unas zapatillas altas y es muy amable (la m谩s amable de las mujeres con las que habl茅).聽 Le explico las razones por las que estoy en el lugar y si puede apoyarme.聽 Ella dice que si puede.

La historia de Sara me conmovi贸 porque me coment贸 que dej贸 su casa a los 17 a帽os.聽 Era violentada sexualmente por su padrastro desde que ten铆a 12 a帽os y como consecuencia de esas violaciones tuvo un beb茅.聽 Un beb茅 que se enfermaba recurrentemente y a quien deb铆a llevar al m茅dico. Inicialmente Sara trabaj贸 como empleada dom茅stica, pero los gastos que demandaba su ni帽o no le dejaban ni siquiera para comer.

鈥淢i nene fue producto de una violaci贸n; fue en mi casa con mi padrastro. Yo ten铆a 15 a帽os pero el abusaba de m铆 desde los 12.聽 Al principio no le dije a mi mam谩 porque 茅l me amenaz贸 y yo ten铆a miedo. Cuando ella se enter贸 me sac贸 de la casa y me qued茅 sola; trabaj茅 tres meses como dom茅stica y no pude con la enfermedad del ni帽o, que ten铆a dos meses鈥, recuerda.

Sara relata que se involucr贸 en este trabajo cuando ten铆a unos 17 a帽os, por recomendaci贸n de una amiga de su edad; su intenci贸n era solo trabajar unos meses y despu茅s continuar estudiando, pero no encontr贸 otra opci贸n y desde entonces se dedic贸 a ejercer el trabajo sexual.

La jovencita califica como 鈥渄esagradable鈥 este trabajo, pero dice ha sido la 煤nica manera de mantener a su hijo, quien en 2012, cuando habl茅 con Sara, ten铆a ocho a帽os.

Sara dice que cada vez que ve a su hijo se recuerda las m煤ltiples violaciones sexuales de las que fue objeto por parte de su padrastro, despu茅s recuerda que su ni帽o no tiene la culpa.

鈥淎 veces lo quiero鈥, concluye.

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驴Quer茅s un guaipazo?

El 11 de abril de 2016 fue asesinado Miguel Antonio Rojas, de 17 a帽os, viv铆a en la calle, en condiciones precarias.聽 Faltaba un d铆a para que se reflexionara sobre el D铆a Internacional de la Ni帽ez en Situaci贸n de Calle, que se conmemora cada 12 de abril.聽 Miguel muri贸 por disparos de arma de fuego en la 1陋. Calle y Avenida Reforma de la zona 10, mientras que otros dos de sus compa帽eros fueron heridos.

La Comisar铆a 13 de la Polic铆a Nacional Civil (PNC) consign贸 en un informe que testigos dijeron que Rojas asaltaba, sin embargo, tambi茅n refiri贸 que los adolescentes 鈥渇ueron confundidos con ladrones鈥.

En el documento hab铆a poca claridad sobre lo qu茅 sucedi贸, c贸mo fue y en qu茅 circunstancias. En el lugar la PNC registr贸 testimonios de personas que tampoco estaban seguras de lo que hab铆a pasado.

Miguel fue identificado por Duncan Dyason, director de la Fundaci贸n Mi Arca, la cual trabaja con la ni帽ez y juventud en situaci贸n de calle.

Por eso, busqu茅 a Dyason, quien me explic贸 que Miguel estaba consciente de los problemas que podr铆an generarse al cometer un acto al margen de la Ley por lo que dudaba que estuviera delinquiendo.

鈥淟a mayor铆a de j贸venes con los que trabajamos tratan de vivir de manera tranquila, no est谩n buscando problemas porque ellos saben que pueden traer problemas para los dem谩s. La mayor铆a de ellos usan solvente para quitarse el hambre y el dolor que sienten, y piden dinero para sobrevivir y para su solvente鈥, reiter贸 Dyason.

Las palabras de Dyason me hicieron reflexionar sobre los niveles de insensibilidad a los que toda la poblaci贸n hemos llegado, porque mientras dormimos en una cama c贸moda, con cobijas calientes, tenemos pan en nuestras mesas, un trabajo y hasta agua caliente para ba帽arnos, no estamos prestando atenci贸n a la necesidad de otros.

Despu茅s de la conversaci贸n con Dyason decid铆 buscar informaci贸n sobre c贸mo viven los ni帽os, ni帽as y adultos que deambulan por las calles, como seres invisibles, ante la indiferencia de todos.

Mi Arca fue el canal directo que me permiti贸 llegar hasta la ni帽ez de la calle.聽 Una desconocida no pod铆a llegar a la esquina de los ni帽os y adultos, invadir su espacio y decirles que quer铆a escribir de ellos.聽 Necesitaba del apoyo de personas que trabajan con ellos y ellas.聽 Estos activistas son personas nobles que han llegado hasta lavar los pies a la ni帽ez de la calle, curar sus heridas, suplir sus necesidades de corto, mediano y largo plazo.

Fue impactante ver a personas adultas aferrarse a su esquina en una banqueta, bebiendo botellas de alcohol, oliendo solvente, sin tener conciencia del d铆a, fecha y hora.

Ese d铆a habl茅 con un se帽or que ten铆a varios a帽os de vivir en la calle, me coment贸 que era de Chiquimula y que hab铆a abandonado su casa cuando era ni帽o porque era v铆ctima de maltrato.聽 Me dijo que recordaba que ten铆a 12 a帽os cuando sali贸 de su casa y que hab铆a aprendido a sobrevivir en las calles.聽 Fue amable, las otras personas me miraron con desconfianza y me dijeron que no quer铆an hablar conmigo porque no me conoc铆an, respet茅 su espacio y me retir茅.

Despu茅s fuimos a 鈥渓a Casona鈥 en la zona 4, un lugar donde un grupo de ni帽os y j贸venes se encontraban.聽 Empez贸 la lluvia y todos se refugiaron en su esquina, se aferraron a sus colchonetas sucias, a su perro, tratando de resguardarse de la lluvia, cuid谩ndose unos a otros, solidarios entre s铆.

Una jovencita se acerc贸 y me pregunt贸 mi nombre.聽 Uno de los activistas le coment贸 cu谩l era mi prop贸sito de estar junto a ellos.聽 Me dijo: 鈥渧enite aqu铆 no te mojes鈥 y me acerc贸 a la cornisa de una casa, con la manga de su chumpa limpi贸 las gotas de lluvia que ca铆an sobre mi cabeza y me indic贸 que deb铆a pegarme m谩s a la pared para que el agua no me afectara. Le respond铆 gracias.

Me pregunt贸 si quer铆a quedarme a vivir con ellos, que siempre era mejor estar acompa帽ada de otros compa帽eros como ella y su hermano lo hab铆an hecho todo este tiempo.聽 En la otra manga de su chumpa ten铆a escondido algo, era un pedazo de toalla con oler a solvente.

驴Quer茅s un guaipazo?, me dijo.聽 Le pregunt茅 qu茅 era 鈥渦n guaipazo鈥.聽 Acerc贸 la toalla a mi nariz, sent铆 el olor a solvente.聽 Ella me dijo que si ten铆a fr铆o o hambre no lo sentir铆a con el 鈥済uaipazo鈥.

Le respond铆 que agradec铆a por compartir conmigo su 鈥済uaipazo鈥, pero que prefer铆a no olerlo.聽 Ella no se molest贸.

Ese d铆a pens茅 las veces que muchos de nosotros, me incluyo, hemos pasado por la Casona, sin detenernos a ver a tantas personas que sufren por las circunstancias de vida, por las razones de las que han huido de su casa, por el estigma, porque deben escapar todo el tiempo de la gente que no los quiere cerca, deambulan de banqueta en baqueta para buscar un espacio donde refugiarse del fr铆o, lluvia y el sol.

Tambi茅n entend铆 cu谩n solidarias y nobles pueden ser estas personas, que sin conocerme ni tratarme antes, me compartieron su esquina, su banqueta, su 鈥済uaipazo鈥.聽 Limpiaron las gotas de lluvia que cayeron sobre mi cabeza y me aconsejaron que siempre es mejor estar acompa帽ada cuando se vive en la calle.

Varias organizaciones como Mi Arca, Asociaci贸n Movimiento J贸venes de la Calle, mujeres ejemplo como Eluvia Vel谩squez, entre otras, hacen mucho por estos ni帽os, ni帽as y adultos con los recursos que tienen.聽 Ojal谩 todos nos involucremos m谩s para saber qu茅 podemos hacer por estas personas.聽 Desde el espacio donde nos corresponde, creo que podemos aportar algo.

 

Las 21 denuncias de violencia y maltrato que antecedieron el incendio en el Hogar Seguro

Foto 2La semana pasada, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Guatemala (Oacnudh), present贸 el informe 鈥淟as v铆ctimas del Hogar Seguro Virgen de la Asunci贸n 鈥 Un camino hacia la dignidad鈥, 聽donde destac贸 los eventos del 7 y 8 de marzo de 2017, cuando 41 ni帽as murieron y 15 resultaron heridas en el incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunci贸n.

El dato que m谩s llam贸 mi atenci贸n fue las 21 denuncias presentadas ante el Ministerio P煤blico en 2016, sobre violencia y maltrato f铆sico en el m贸dulo 鈥淢i Hogar鈥, donde estaban las 56 jovencitas que se quemaron.聽 De esos 21 casos, seis correspond铆an a ni帽as que murieron en el incendio del 8 de marzo, quienes antes de su fallecimiento develaron abusos f铆sicos que sufr铆an en el Hogar Seguro.

Adem谩s de septiembre a noviembre de 2016, 55 ni帽as, ni帽os y adolescentes 鈥渄esaparecieron鈥 del Hogar Seguro, seg煤n Oacnudh.

Estos datos son 煤tiles y certeros, 聽nos dan un par谩metro oficial de lo que ocurri贸 antes del incendio en el Hogar Seguro.

Durante aproximadamente dos a帽os le di cobertura al Hogar Seguro y recuerdo el relato, las l谩grimas y la desesperanza en el rostro de esos ni帽os y ni帽as, que confiaron en m铆 para denunciar los vej谩menes a los que fueron expuestos.

Las denuncias iban desde 鈥渕eterlos a la bartocha鈥 o lugar de castigo, mientras meditaban por su 鈥渕al comportamiento鈥, lanzarles agua en la madrugada, ponerlos a correr desnudos, obligar a los ni帽os con discapacidad a hacer limpieza, golpearse entre s铆.聽 Adem谩s hablaban de la escasez de s谩banas calientes y una cama c贸moda para descansar (dorm铆an en el piso y en colchonetas).聽 Describ铆an el aire que entraba por la ventana y el fr铆o que sent铆an en la madrugada.聽 Otros expusieron el asco que sent铆an por usar un cepillo para diez personas (principalmente los adolescentes), usar la esponja de su colchoneta cada vez que iban al sanitario, entre tanto m谩s鈥

Les pregunt茅 a las ni帽as y a los ni帽os sobre a qu茅 se refer铆an cuando les recriminaban su mal comportamiento.聽 Explicaron que se pon铆an mal cada vez que los golpeaban, les jalaban el pelo, retorc铆an el brazo, les daban patadas, golpes en la boca.聽 Eso no era todo, tambi茅n hubo denuncias de agresiones y violaciones sexuales y posible trata. Violencia psicol贸gica como decirles que eran 鈥渆scoria鈥, que 鈥渘adie los quer铆a鈥, 鈥渘adie les iba a creer鈥.聽 Yo si les cre铆 y les creo.

Estuve reportando centenares de denuncias de desaparici贸n de 2015 a 2017 en el Hogar Seguro Virgen de la Asunci贸n, las cuales fueron recurrentes, pero no acaparaban la atenci贸n de nadie.聽 Creo que la gravedad se reflej贸 entre el 28 y 29 de septiembre de 2016, cuando 31 ni帽as desaparecieron.

Desconozco en qu茅 fase se encuentran las 21 denuncias a las que Oacnudh hace referencia en su informe, pero considero oportuno que la Fiscal General del Ministerio P煤blico, Mar铆a Consuelo Porras, verifique si existi贸 negligencia o pasividad en los casos develados ante los fiscales.聽 Si hay, debe deducir responsabilidades sin excusas.

Si bien es cierto, esos eventos NO ocurrieron en la gesti贸n de la Fiscal Porras, es el momento de comprobar su genuino compromiso con la ni帽ez.聽 As铆 como recientemente vimos un MP diligente al revivir un caso de hace 14 a帽os, as铆 se pedir铆a que se investigue lo que ocurri贸 en el periodo de 2010 a 2017 en el Hogar Seguro Virgen de la Asunci贸n.

Yo le creo a la ni帽ez del Hogar Seguro, su dolor es mi dolor.聽 Que ning煤n delito quede impune.

 

 

Gracias comisario Stu Velasco por devolver la paz a las familias y por rescatar a tantas v铆ctimas de secuestro y trata

El pasado lunes fue capturado el comisario Suhairam Stu Velasco Crisp铆n, por un caso de ejecuci贸n extrajudicial que data de hace 14 a帽os.聽 El proceso legal sigue su curso y no dudo que el comisario Velasco lo enfrentar谩 con la misma valent铆a que siempre lo ha caracterizado.聽 Adem谩s dar谩 su propia versi贸n de los hechos, ante juez competente.FOTO

Velasco fungi贸 entre septiembre de 2015 a febrero de 2018 como Subdirector General de Investigaci贸n Criminal (SGIC) de la Polic铆a Nacional Civil (PNC) y por ello es un rostro conocido para la opini贸n p煤blica y diferentes sectores de la sociedad.

Sin embargo, muchas personas desconocen la trayectoria y el trabajo del comisario, quien se prepar贸 en 谩reas acad茅micas y profesionales para ser polic铆a e iniciar de cero como cualquier ciudadano de a pie.

Yo conoc铆 al comisario Velasco en agosto de 2012, cuando era oficial de la PNC y fung铆a como jefe de la Fuerza de Tarea contra Secuestros del Ministerio de Gobernaci贸n.聽 No le importaba figurar en los medios de comunicaci贸n, solo rescatar a sus v铆ctimas y judicializar los casos.

Como periodista del 谩rea de seguridad, debo cubrir todos los casos relacionados con el tema e interactuar con entidades y personas de diferentes instituciones.

El 29 de agosto de 2012, el comisario Velasco y su equipo de trabajo rescataron con vida a una ni帽a de 3 a帽os en Baja Verapaz, por quien una banda de secuestradores liderada por una joven de nacionalidad hondure帽a, exig铆a Q700 mil por el rescate.

Ese fue el primer caso por el que conoc铆 al comisario Velasco, quien despu茅s se convirti贸 en una fuente recurrente para m铆 y para muchos otros periodistas.

En los pr贸ximos a帽os me di cuenta del gran trabajo que hizo: dormir poco o nada para mantenerse en vigilancia y rescatar a las v铆ctimas de secuestro, trata de personas y otros delitos. Adem谩s de comer a deshora o no comer, estar lejos de sus familiares y dedicar tanto tiempo a sus casos.聽 Siempre se caracteriz贸 por su compromiso, entrega y valent铆a para enfrentarse a bandas de secuestradores y delincuentes considerados de 鈥渁lta peligrosidad鈥.

Segu铆 tantos 聽casos de secuestros como periodista y me di cuenta del nivel de personas sindicadas a las que se enfrentaba: personas que perdieron completamente su humanidad y llegaron a niveles de maldad muy lamentables: como enviar a las familias partes del cuerpo de sus v铆ctimas, causar tanto dolor, matar a sangre fr铆a a ni帽os.

Recuerdo muchos casos, pero algunos me marcaron m谩s que otros por las circunstancias y por la empat铆a que sent铆 en su momento.

El 3 de septiembre de 2012, publicamos la investigaci贸n 鈥淟a desaparici贸n de 35 menores de edad alarma a Chimaltenango鈥.聽 En el reportaje detallamos informaci贸n de lo que parec铆a una red de trata de personas, que estaba captando a ni帽as y adolescentes de 6 a 17 a帽os.聽 Partimos del caso de una jovencita de 16 a帽os.

El comisario Velasco sigui贸 la denuncia p煤blica que hicimos.聽 No hizo falta nada m谩s que su buena voluntad y mejor esfuerzo, por eso su labor se distingue. Lograr que una instituci贸n de seguridad y justicia tome un caso por una denuncia p煤blica es mucho鈥 A veces como periodista una no entiende a esas entidades que priorizan solo casos espec铆ficos, pero en muchos otros y especialmente donde hay gente de escasos recursos o 鈥渟in estatus social鈥, no los esclarecen o lo hacen despu茅s; como me dijo un fiscal en una ocasi贸n: 鈥渉ay que esperar para dar el golpe鈥︹.聽 Esa parte siempre la cuestionar茅, porque no entiendo las razones para prolongar el dolor de las familias y mediatizar los casos. La muerte de las 41 ni帽as en el Hogar Seguro es el claro ejemplo de que la ni帽ez pobre y desprotegida no les import贸 a las autoridades, a pesar de tantas denuncias p煤blicas鈥 solo despu茅s de muertas, 鈥渉ab铆a que paliar la crisis鈥.

El caso de Chimaltenango me sorprendi贸 mucho, porque me di cuenta como fueron rescatando a una tras otra jovencita y lograron judicializar el caso, que termin贸 con la captura de una estructura de trata de personas que captaba a sus v铆ctimas por medio de un joven que se hac铆a novio de las ni帽as y despu茅s se las llevaba para entregarlas a una red de prostituci贸n.

Este no fue el 煤nico caso, tambi茅n recuerdo cuando el comisario Velasco rescat贸 el 7 de septiembre de 2013, a un beb茅 de 3 meses, que fue robado de La Parroquia en la zona 6.聽 La mam谩 del ni帽o era trabajadora dom茅stica y el pap谩 聽guardia de seguridad privada. La se帽ora fue enga帽ada por dos mujeres, que la citaron en La Parroquia y le dijeron que hablar铆an con ella para ofrecerle trabajo donde ganar铆a Q1200, sin embargo, 煤nicamente quer铆an robarle a su ni帽o.

Habl茅 con la madre del beb茅 cuando reci茅n hab铆a sucedido el robo, era una joven de 20 a帽os, que dej贸 su departamento y migr贸 a la capital para trabajar. Le costaba hablar y entender espa帽ol, porque en su aldea siempre habl贸 su propio idioma maya.聽 Las vecinas que rentaban un cuarto junto al de ella, me ayudaron con la nota, fueron pr谩cticamente las traductoras. Quer铆a ayudarla pero en mi insignificante labor de periodista no sab铆a qu茅 hacer, m谩s que publicar鈥 El comisario Velasco tambi茅n tom贸 la denuncia p煤blica y rescat贸 al beb茅 en un operativo que inici贸 desde muy temprano el 7 de septiembre de 2013. Nunca voy a olvidar la imagen del padre del beb茅, con sus ojos llenos de l谩grimas, abrazando con tanto amor a su ni帽o recuperado. Su llanto de alegr铆a me devolvi贸 la esperanza de que los cambios son posibles cuando hay servidores p煤blicos comprometidos.

Las mujeres capturadas pertenec铆an a una red dedicada al robo de ni帽os; fueron sentenciadas en los pr贸ximos a帽os.聽 Entrevist茅 en la c谩rcel de Santa Teresa a una de ellas y dijo que su pareja sentimental la hab铆a involucrado a ella y a su hija en esta red.聽 La detenida tambi茅n era una v铆ctima de violencia psicol贸gica y f铆sica de parte de su esposo.

En junio de 2015, fueron liberados dos fiscales del Ministerio P煤blico, que fueron secuestrados en Ixchigu谩n, San Marcos.聽 Los servidores p煤blicos permanecieron 39 d铆as en cautiverio.

Esos 39 d铆as fueron un infierno para las familias que estuvieron separados de sus parientes.聽 El comisario Stu Velasco gerenci贸 la crisis y plante贸 las l铆neas de investigaci贸n para rescatar con vida a las v铆ctimas. El caso tambi茅n lo conoc铆 muy de cerca y con propiedad puedo decir, que se convirti贸 en la voz y la persona que devolvi贸 la paz a esas familias.

Por estos y miles de casos atendidos, 聽quiero reconocer la labor del comisario Stu Velasco.聽 Gracias por no ser indiferente al dolor ajeno y dar mucho de su m谩ximo talento, habilidad e inteligencia para regresar con vida a tantas personas.聽 Gracias por ser la voz de esperanza ante tanto dolor.

Esta cita textual aplica para tantos casos esclarecidos, corresponde a la periodista mexicana Lydia Cacho, publicada en su libro “Las Esclavas del Poder”, vale la pena recordar que hoy muchas personas est谩n vivas y con sus familias, otras libres de la esclavitud moderna (la trata de personas), gracias a la labor de servidores p煤blicos como el comisario Stu Velasco.

鈥淐ada v铆ctima rescatada de la esclavitud que reivindica sus derechos humanos me recuerda la grandeza de la vida聽 y la importancia de defender la libertad humana y el derecho de toda persona a reclamar su br煤jula personal, a trazar la ruta de su propia aventura terrenal鈥.

Gracias por iluminar mi vida

Hace nueve a帽os conoc铆 a la Dama de la Luz, la mujer que ha iluminado mi vida y mi carrera period铆stica, gracias a ella, Carolina V谩squez Araya, pude ver mi talento y entender que mi trabajo no se limita a publicar, sino que va m谩s all谩 de eso: la responsabilidad de establecer cambios y concienciar a la sociedad sobre que la violencia, la corrupci贸n, la impunidad聽 y la violaci贸n a los derechos humanos no son normales.

El 12 de octubre no solo es una fecha para celebrar la vida de una inteligente y hermosa mujer, sino tambi茅n para recordar que gracias a ella y su respaldo en uno de los reportajes m谩s duros y grotescos que publicamos, precisamente un 12 de octubre de 2009, hubo una sentencia condenatoria por las violaciones sexuales de ni帽as y mujeres en la c谩rcel.

Gracias a la valent铆a de Carolina V谩squez Araya, de escribir en sus columnas de opini贸n sobre el tema y exigir acciones prontas e inmediatas de las autoridades, la trata de personas en la c谩rcel fue visible, su pluma y su voz exigiendo justicia fueron escuchadas por las autoridades.

Adem谩s, muchos casos han sido visibles gracias a Carolina, las atrocidades en el Hogar Seguro Virgen de la Asunci贸n tambi茅n lo fueron, periodistas internacionales empezaron a indagar sobre el maltrato en el mal llamado Hogar Seguro y donde el 8 de marzo de 2017, 聽murieron 41 ni帽as y 15 sufrieron heridas.

Carolina se ha convertido en la voz de nuestra conciencia, al recordarnos a todos y todas, que la violencia, la corrupci贸n, la impunidad y la violaci贸n a nuestros derechos humanos no son normales y no debemos permitir todos estos males.

Carolina, mi amiga, gu铆a y ejemplo adem谩s de ser una editora, columnista, profesional, mujer inteligente y hermosa. Es un ser humano maravilloso que no tiene ning煤n prejuicio, jam谩s ve a nadie por encima del hombro, al contrario, siempre respetuosa y con gran calidad humana para tratar y apoyar a las personas.

Verla entre flores con su hermosa sonrisa, observar la elocuencia de sus palabras con sus acciones, admirar su fortaleza y determinaci贸n en las causas que cree, me hacen pensar que he sido afortunada de encontrarla en mi camino.

En los momentos buenos y malos, Carolina ha estado a mi lado para apoyarme y animarme cuando no puedo m谩s. Por eso, quiero dedicarle estas palabras, con todo mi cari帽o y respeto.

隆Gracias por iluminar mi vida, querida Dama de la Luz! 隆Feliz cumplea帽os!

Diez a帽os en La Hora

_MG_2193El 30 de julio de 2008 se cumpli贸 uno de mis m谩s grandes anhelos: ser periodista en La Hora. Desde el aula universitaria, en la clase de periodismo guatemalteco, escuchaba con atenci贸n la trayectoria de este medio de comunicaci贸n, del exilio, la valent铆a y la determinaci贸n que caracterizaron a los se帽ores Clemente Marroqu铆n Rojas y Oscar Marroqu铆n Milla.

En dos ocasiones, sin convocatoria abierta, dej茅 mi CV para ser parte de La Hora, pero no tuve suerte. Creo que mi insistencia fue muy grande, que finalmente mi editor m谩s apreciado, Mario Cordero, me dio el privilegio de trabajar como periodista en este peri贸dico que hasta hoy ha sido como mi casa, donde he aprendido y sigo aprendiendo de esta noble profesi贸n.

El tiempo pasa r谩pido, este 30 de julio cumplo diez a帽os de aprender de mi mejor maestro, el se帽or Oscar Clemente Marroqu铆n, a quien respeto, admiro y aprecio tanto. 聽Al igual, que a su hijo, Pedro Pablo Marroqu铆n, quien me ha concedido muchas oportunidades y me ha permitido crecer como persona y periodista.

De don Oscar Clemente guardo tantos momentos gratos, como sentarse conmigo a escuchar la grabaci贸n de un audio por mi inseguridad y miedo a equivocarme, a tomarse el tiempo para hablarme y hacerme entender que mi vida vale m谩s que una publicaci贸n, a escucharme y no recriminarme cuando pol铆ticos y fuentes de poder han querido desestabilizarme por una publicaci贸n o con la intenci贸n de dar marcha atr谩s sobre lo que he escrito o dicho. A dejarme aprender y crecer como profesional, porque NUNCA me ha limitado en oportunidades, al contrario, me ha apoyado y animado para lograr mi objetivo. Y lo m谩s valioso, me ha ense帽ado con su ejemplo y congruencia a trabajar por la justicia social.

De Pedro Pablo tambi茅n conservo tanto, como tolerar mi necedad y con paciencia ense帽arme a que debo escoger mis batallas, que mientras viva podr茅 seguir aportando. Adem谩s, de su apoyo incondicional y solidaridad en momentos donde mi condici贸n humana me ha hecho perder la fe por las injusticias.聽 Precisamente en las coberturas m谩s duras ha estado conmigo para transmitirme fuerza y 谩nimo. Aunado a todas las oportunidades de aprendizaje que me ha dado en Guatemala聽 y fuera del pa铆s. Sus virtudes y ejemplo son respetables: la empat铆a con el dolor ajeno, la generosidad con el pr贸jimo y la promoci贸n de las oportunidades para todos.

Todas las experiencias vividas en La Hora y en mi ejercicio period铆stico han marcado mi vida, unas m谩s que otras. La detonaci贸n de una bomba incendiaria en un bus de las rutas Quetzal en 2011 donde murieron nueve personas, entre ellas dos ni帽os y una ni帽a.聽 Presenciar como los bomberos sacaron a las v铆ctimas quemadas por las ventanas, percibir esa frustraci贸n de no poder salvar vidas, los llantos de las familias, la desesperanza y el nivel de maldad de la ambici贸n de otros, son situaciones que hasta hoy no he podido superar.

Tampoco he superado el drama de las v铆ctimas secuestradas, despu茅s de conocer el infierno que vivi贸 una doctora que habl贸 conmigo, describi贸 la amarga experiencia y la humillaci贸n a la que fue sometida. La profesional tuvo una regresi贸n en la entrevista, llor贸 y grito tanto, que hasta hoy todav铆a siento su dolor.

El mismo dolor que me transmiti贸 la adolescente de Solol谩, violentada y agredida sexualmente por los hombres de su familia. Con frustraci贸n y desconsuelo me dijo que cuando denunci贸 estos delitos con su madre, le explic贸 que deb铆an aguantar la violencia sexual, porque ella y su abuela hab铆an vivido lo mismo en su casa y era una pr谩ctica normal, que no se cuestionaba. El nivel de machismo, violencia y desvalorizaci贸n al que siguen sometiendo a las mujeres es realmente despreciable.

Otra experiencia dura, ha sido observar el llanto de un bombero comprometido con su labor y su causa.聽 La imagen se repite en mi cabeza y lo recuerdo con las l谩grimas en los ojos, con dificultad para hablar y llorar sobre el cad谩ver de ni帽os; se recriminaba asimismo por no lograr salvarlos de un incendio.

Dif铆cil asimilar el vac铆o que dej贸 una pasajera asesinada en un bus, quien era el tesoro de sus padres, a quien tanto cuidaban y quer铆an.聽 Ella entr贸 en crisis cuando delincuentes asaltaron el bus, se lanz贸 y muri贸. Su talento y trabajo quedaron plasmados en bolsas de tela que hac铆a para ganarse la vida.

Es duro recordar a aquellos investigadores de la Polic铆a Nacional Civil que fueron asesinados en su labor, a quienes conoc铆 de cerca y me ayudaron muchas veces en m铆 trabajo, con datos e informaci贸n valiosa. Hombres respetuosos y trabajadores, que me ense帽aron que a pesar de la precariedad, el desprecio de la sociedad y el injusto trato y saqueo que hist贸ricamente ha hecho el Ministerio de Gobernaci贸n y la propia Polic铆a, pueden hacer un milagroso trabajo de prevenci贸n y combate a la delincuencia.

El evento m谩s duro, que me hace comprender la frustraci贸n de bomberos y polic铆as, es la muerte de 41 ni帽as en el Hogar Seguro Virgen de la Asunci贸n.聽 Despu茅s de tanto denunciar, exigir y hasta llorar porque alguien pusiera atenci贸n a la ni帽ez de ese Hogar, murieron quemadas el 8 de marzo de 2017.

Desde el a帽o 2015, en La Hora, ven铆amos publicando el maltrato y los abusos que sufr铆an las ni帽as y los ni帽os.聽 Nadie puso atenci贸n. El d铆a de la muerte de esas 41 adolescentes entend铆 que a este pa铆s lo que menos le importa son sus ni帽as y ni帽os, que el estigma y el desprecio pueden m谩s que el amor y la humanidad. Y que si no tienes dinero, un apellido de alcurnia, un color de piel distinto, nadie pondr谩 atenci贸n a tu dolor.

A esa ni帽ez, la violentaron sexualmente, la lastimaron f铆sicamente, marcaron su vida, destrozaron su dignidad y las quemaron.

No puedo comentar solo momentos dif铆ciles, tambi茅n hay experiencias buenas y agradables, que me hacen entender que el periodismo comprometido y las palabras pueden transformar vidas o al menos dar un poco de esperanza.

Por ejemplo, la respuesta de la sociedad despu茅s de una publicaci贸n de un piloto de bus que qued贸 en silla de ruedas por la violencia. Los lectores no dudaron en compartir una silla de ruedas, v铆veres y donaciones. La respuesta del gremio, cuando todos en conjunto, sin importar quien public贸 primero, retomaron publicaciones hechas por La Hora. El mismo Estado que actu贸 para rescatar a un ni帽o que fue robado de los brazos de su madre, a adolescentes v铆ctimas de trata de personas en Chimaltenango, o cuando investigaron las violaciones sexuales en la c谩rcel, los traslados ilegales, entre otras acciones que tambi茅n se valoran y agradecen.

Tengo tanto que agradecerle a La Hora, a mis jefes, editores y buenos compa帽eros, que han aportado a mi vida profesional y personal. Diez a帽os de experiencias que han dejado una huella imborrable.

Gracias por todo Maestra, descanse en paz

FotoEn el a帽o 2006 conoc铆 a la Licenciada Ileana Alamilla, cursaba el t茅cnico de periodismo en la Universidad Mariano G谩lvez.聽 Un grupo de compa帽eras decidimos abrir un espacio de interacci贸n con ella, hab铆amos le铆do de su trayectoria y dese谩bamos que nos hablara sobre el buen periodismo y los desaf铆os en la profesi贸n.

Con un reducido grupo de estudiantes nos organizamos para solicitar los permisos en la universidad y cuando lo logramos le extendimos la invitaci贸n.聽 Ella, con la gran humildad que la caracteriz贸 siempre, nos abri贸 la puerta de su oficina, nos escuch贸 y acept贸.

Despu茅s surgi贸 una oportunidad laboral en Cerigua.聽 A algunas estudiantes nos permiti贸 aplicar a la vacante. Yo gan茅 las evaluaciones y obtuve el puesto, pero en esa ocasi贸n no pude continuar con ella.

Afortunadamente, en enero de 2008 hubo una nueva oportunidad y gracias a ella y al apreciado se帽or Luis Ovalle, editor del Centro de Reportes Informativos sobre Guatemala (Cerigua) logr茅 incorporarme.

Al principio sent铆 temor, porque mis funciones ser铆an evaluadas por la Licenciada Alamilla y 鈥渄on Luisito鈥 como llegu茅 a decirle.聽 Ten铆a una responsabilidad grande, fui contratada como reportera especializada en el tema de libertad de expresi贸n y encargada del Observatorio de los Periodistas.聽 Deb铆a estar vigilante de las amenazas y agresiones contra periodistas y聽 preparar alertas nacionales e internacionales de lo que ocurr铆a.

Estaba ilusionada con la oportunidad, era el primer lugar que me acog铆a y me contrataba para analizar informaci贸n y transmitirla (un desaf铆o grande para una estudiante de periodismo).

A pesar de los riesgos que conlleva contratar a una persona sin experiencia, la Licenciada Alamilla confi贸 en m铆, como lo hizo con muchos otros periodistas que se formaron y aprendieron en Cerigua. Nunca me demostr贸 desconfianza, al contrario me nutri贸 de seguridad.

Siempre recib铆 el apoyo de la Licenciada Ileana, recuerdo sus palabras cuando reci茅n inici茅.聽 Dec铆a que no tuviera miedo de preguntar, que deb铆a plantear cualquier duda o desconocimiento, porque ella y el equipo estaban para ayudarme.聽 As铆 fue, ella y don Luisito me ense帽aron con paciencia y respeto, corrigieron mis errores y me instaron a esforzarme en cada asignaci贸n.聽 Tambi茅n lo hicieron mis amigas y compa帽eras Marielos, Regina y Melissa, con quienes a煤n mantengo una buena relaci贸n.

Cerigua me dej贸 un legado muy importante, conocimiento en redacci贸n y derechos humanos, aunado al honor de trabajar con una valiosa mujer profesional, fiel defensora de la libertad de expresi贸n y a quien considero mi maestra.聽 Siempre admir茅 su inteligencia, disciplina, fortaleza, entrega y honestidad por las causas en las que cre铆a.聽 Adem谩s de ser directa y con personalidad.

Recuerdo cuando todas las ma帽anas descend铆a de su veh铆culo, se acerba a nuestra oficina y sonre铆a.聽 Nunca olvidar茅 su cara de asombro cuando vio mi cabello pintado de azul.聽 鈥淟e queda muy bonito鈥, me dijo.聽 鈥淪olo no esperaba verla con ese color, porque usted es muy seria鈥.

Dej茅 la agencia porque como cualquier periodista joven, quer铆a aprender de la labor en la calle, vivir en carne propia las experiencias y profesionalizarme en otros temas, en la cobertura de violencia y seguridad (una agenda que siempre quise, para interactuar con las personas y entender el origen de lo que sucede en Guatemala).聽 Eso me inst贸 a buscar una oportunidad laboral en La Hora, una empresa de la que siempre quise ser parte, por los principios 茅ticos con los que se ejerce periodismo.

La buena relaci贸n con la Licenciada Ileana se mantuvo y en los 煤ltimos dos a帽os logramos comunicarnos m谩s y conversar sobre temas que a ambas nos apasionaban: el ejercicio period铆stico, la 茅tica y los desaf铆os.

El 30 de noviembre del a帽o pasado, D铆a del Periodista, la Junta Directiva de la Asociaci贸n de Periodistas de Guatemala (APG) de la cual ella era integrante, reconoci贸 mi labor por 鈥渓a cobertura humana en temas dram谩ticos鈥.

Recib铆 el reconocimiento de manos de la Licenciada Alamilla, que me expres贸 un emotivo mensaje que honestamente no esperaba escuchar.聽 Esas palabras las atesorar茅 en mi coraz贸n siempre.聽 Con la determinaci贸n que la caracterizaba me dijo que ese reconocimiento era 鈥減or el periodismo 茅tico y humano鈥 que realizaba en La Hora.聽 Me inst贸 a continuar ejerciendo un periodismo basado en los principios 茅ticos y no apartarme de ellos.

Mi coraz贸n se llen贸 de felicidad, porque mi Maestra reconoci贸 p煤blicamente mi labor, en esta noble profesi贸n que tanto amo.聽 No la decepcion茅, sus ense帽anzas fueron un legado que quiero mantener siempre.

El mi茅rcoles 17 de enero muri贸 la Licenciada Ileana Alamilla por una embolia, tras una intervenci贸n en la rodilla. Ayer estuve en la funeraria donde fue velada, no pude contener las l谩grimas, porque por mi mente pasaron tantos recuerdos y experiencias personales y profesionales que viv铆 con ella. A煤n incr茅dula por su deceso, 煤nicamente me acerqu茅 a su ata煤d y le dije Gracias por todo Maestra, descanse en paz.

Por la memoria de las nueve v铆ctimas de la explosi贸n en el bus de las Rutas Quetzal

Bus rutas quetzalEscribo este texto para dignificar la memoria de Alicia Zacar铆as P茅rez y sus hijos, los ni帽os Nury, Daniel y Jorge de apellidos Cac Zacar铆as, as铆 como de L谩zaro Donis, Gladys Ord贸帽ez Corado, Dora Aracely Franco, Rigoberto Emilio Garc铆a y Ambrosio V谩squez Xiqu铆n, quienes murieron, tras la detonaci贸n de una bomba incendiaria en un bus de las Rutas Quetzal, el 3 de enero de 2011.聽 La causa fue la intimidaci贸n de pandilleros del Barrio 18, entre ellos un exsargento del Ej茅rcito, que exig铆an el cobro de extorsiones desde una de las c谩rceles.

Han transcurrido varios a帽os de aquel horrible incidente, que marc贸 la vida de las familias de estas personas, de los sobrevivientes y de muchos que nos toc贸 informar lo que sucedi贸.

Todav铆a me cuesta trabajo escribir del tema, porque resulta doloroso recordar el sufrimiento, la angustia y la muerte a pausas de esas nueve personas.聽 Es dif铆cil asimilar la crueldad con que mataron a los seis adultos, a la ni帽a y a los dos ni帽os.

Con la mayor铆a de familias tuve la oportunidad de hablar, al igual que con algunos sobrevivientes, quienes recordaron como fueron expulsados por las llamas causadas por la detonaci贸n de esa bomba, que fue activada desde una de las c谩rceles del pa铆s.

Duele y frustra recordar el dolor del se帽or Jorge Cac, el taxista que perdi贸 a toda su familia.

Don Jorge me coment贸, que ten铆a la intenci贸n de ir a dejar a su esposa y a sus hijos a su casa, en el taxi que manejaba, pero acordaron con su esposa Alicia Zacar铆as que era mejor que abordaran el bus, porque reci茅n hab铆an adquirido los 煤tiles escolares de los ni帽os y ten铆an que reponer ese dinero para las necesidades familiares.

La tristeza de don Jorge fue tan profunda que todav铆a puedo percibir su dolor, tres de los integrantes de su familia murieron el d铆a del suceso, d铆as despu茅s falleci贸 su hijo Jorgito en el Hospital Roosevelt.聽 Mantuve comunicaci贸n con don Jorge, al punto que el d铆a que su hijito muri贸 me llam贸 entre llantos y solo pudo decirme que Jorgito estaba muerto, que hab铆a perdido la batalla y 茅l quer铆a quitarse la vida. En el hospital tuvieron que aplicarle un sedante, porque le quit贸 el arma a un trabajador de seguridad para dispararse.

Yo tambi茅n llor茅 el d铆a que Jorgito muri贸, a veces es inevitable no hacerlo, sobre todo cuando se recibe la llamada de un padre, lleno de dolor, que acudi贸 quiz谩s por equivocaci贸n, a la persona que lo hab铆a entrevistado en los 煤ltimos d铆as.

La situaci贸n de don Patricio Plata tambi茅n fue impactante y dolorosa, 茅l un agente de la Polic铆a Nacional Civil, perdi贸 a su esposa Gladys Ord贸帽ez y solo tuvo que hacerse cargo de sus cinco hijitos, todos menores de edad.

Un a帽o despu茅s habl茅 con don Patricio, sumido en la depresi贸n. Uno de sus hijos fue testigo del incendio y de la muerte a pausas de su madre, porque viajaba con ella en el bus que ardi贸 en llamas el 3 de enero; el ni帽o tambi茅n estaba muy afectado.

Entre las nueve personas muertas, tambi茅n hab铆a una trabajadora del Hospital Roosevelt, un marimbista, todos guatemaltecos honestos, pasajeros de ese bus.

Como un gesto de respeto a la memoria de estas personas, quiero recordarlos en este texto.聽 Quisiera que jam谩s se repitieran estos casos, pero lamento tanto que eso no pase, porque las c谩rceles guatemaltecas siguen sin control, a pesar de los esfuerzos.

Nueve meses sin justicia para la ni帽ez del Hogar Seguro

FOTO 1Las denuncias de la ni帽ez sobreviviente del Hogar Seguro Virgen de la Asunci贸n, siguen sin tener eco, su dolor f铆sico y psicol贸gico no le ha importado a muchos. Ese Hogar fue cerrado, pero las heridas de las ni帽as y los ni帽os sobrevivientes NO.

El incendio del 8 de marzo, que cobr贸 la vida de 41 adolescentes, solo fue el detonante de una serie de vej谩menes que sufr铆a la ni帽ez que necesitaba protecci贸n y abrigo.聽 Solo esa lamentable tragedia capt贸 la atenci贸n del Estado y de la misma sociedad.

A nueve meses del incendio persisten las dudas 驴Alguien investiga los relatos de las ni帽as sobrevivientes que hablaban de la cl铆nica donde las violaban y las drogaban? 驴Qu茅 hay sobre las denuncias de los 鈥渄eltas鈥 que las sacaban y las golpeaban? 驴Qui茅nes son los responsables de darles comida con gusanos o en mal estado? 驴Qui茅nes torturaron a los ni帽os en la 鈥渂artocha鈥? 驴Qui茅nes obligaban a los menores de edad con discapacidad intelectual a pelear entre s铆 y a hacer limpieza de madrugada? 驴D贸nde est谩n las ni帽as y ni帽os que huyeron?

Mirar a los ojos a algunos de esos ni帽os y ni帽as sobrevivientes, escuchar sus voces, sus relatos, el dolor por el que atravesaron, marca y frustra. No es posible, que las ni帽as muertas no puedan descansar en paz y que la ni帽ez violentada siga sin recuperarse.

No s茅 cu谩nto tiempo le llevar谩 a las autoridades esclarecer todas esas denuncias, s铆 es que hay voluntad de investigar y romper el c铆rculo de impunidad que rodea este caso.

A lo mejor actuar谩n tard铆amente, como lo hicieron el 8 de marzo. Es evidente que las pesquisas del Hogar Seguro no empoderan a nadie y por consiguiente no importa mucho.

 

La dama de la luz

鈥淣o s贸lo provoca indignaci贸n. Tambi茅n incredulidad al comprobar que a casi una semana de haberse publicado el reportaje titulado 鈥淣i帽as y adolescentes son violadas en Sector 11 del Preventivo鈥, no se ha sabido de una acci贸n inmediata por parte del Ministerio P煤blico, el Presidente no ha hecho declaraci贸n alguna sobre el tema, tampoco el Procurador de los Derechos Humanos y, a pesar de que el asunto huele a puro tr谩fico humano permitido por los guardias del sistema penitenciario, tampoco ha reaccionado la CICIG鈥.

 

鈥淧ara cualquier persona medianamente sensata, la medida obvia ser铆a prohibir absolutamente el ingreso de menores a las instalaciones de las c谩rceles. El equipo de investigaci贸n del vespertino La Hora comprob贸 que ni siquiera los guardias se atreven a ingresar al sector 11, controlado por Los Cholos, pero s铆 permiten a ni帽as y adolescentes adentrarse en esas galeras y quedar a merced de los delincuentes m谩s peligrosos, crueles y sanguinarios de que se tenga registro en este pa铆s鈥.

 

鈥淯n reportaje de Mariela Casta帽贸n, publicado por La Hora, desnuda el tr谩fico de ni帽as y adolescentes en el sistema penitenciario鈥.

 

De esta forma conoc铆 a Carolina V谩squez Araya, la dama inteligente y bella que me ense帽贸 a creer en mi talento y a defender los derechos de las ni帽as y mujeres en Guatemala.

 

Las palabras contundentes en su columna 鈥淓l Quinto Patio鈥 y su comunicaci贸n directa me permitieron entender el rol que jugamos las y los periodistas en la sociedad.聽 Tambi茅n el compromiso y la responsabilidad que debemos asumir en cada una de nuestras publicaciones.

 

Fue en mi primer a帽o de ejercer periodismo en La Hora 鈥揺n 2009-

cuando la encontr茅 en sus letras y despu茅s la conoc铆 en persona, en una actividad de ni帽ez.

 

Debo admitirlo sent铆 inseguridad y emoci贸n al hablarle por primera vez, una mujer inteligente, bella f铆sica y espiritualmente, hab铆a respaldado mi trabajo.聽 Yo era una joven periodista, que ten铆a tanto miedo de las consecuencias que tendr铆a revelar una problem谩tica tan dura. Claro que las tuvo, pero ella y La Hora estuvieron ah铆 para respaldarme y no dar marcha atr谩s.

 

Despu茅s, a lo largo de los a帽os sigui贸 a mi lado, en ning煤n momento me dej贸, en los mejores y peores momentos estuvo y ha estado para apoyarme, escucharme, guiarme y hacerme entender lo que la inmadurez e impulsos no me permit铆an.

 

Gracias querida Carolina V谩squez Araya, por el apoyo incondicional, por la amistad, cari帽o y compa帽铆a. Muchas gracias por iluminar mi vida personal y profesional.

 

Hoy es un d铆a importante para agradecer su presencia en este mundo.